El detalle maligno de WebClient

Que el diablo está en los detalles es algo que, tarde o temprano, terminas aprendiendo por las buenas o por las malas. Por suerte esta vez traigo un caso de los primeros, donde, tirando un poco del hilo, pude llegar a buen puerto sin arrancarme un solo pelo de desesperación. Os pongo en situación: un día cualquiera resulta que tienes a un grupo de usuarios que pueden seguir operando sin problemas cierto software que se conecta a un servicio online a través de una API REST, y otro grupo de usuarios que, utilizando la misma versión del software, no pueden tan siquiera autenticarse.

Piensas que, a lo mejor, ha cambiado algún endpoint en la API por el motivo que sea para este grupo (son usuarios nuevos, el servicio les ha dado una dirección diferente para introducir en la configuración…), y que a ello se deben los problemas de conexión. Extraño, pero entra en el abanico de posibilidades. Así que, antes de dar vueltas como un loco, intentas reproducir el problema. Te creas una cuenta de pruebas, enchufas el depurador, y a ver qué sucede.

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