Una semana Bluetooth

Tengo que confesar que el artículo de hoy estaba preparado -e incluso programado- desde comienzos de semana. Entonces me dio un impulso consumista y compré un montón de cosas en Amazon. Y, mientras las probaba, pensé “vaya, esto es estupendo para escribir en cualquier parte. Ya no dependo del portátil para comenzar a preparar un post”. Más tarde mi mente empezó a sobrevolar el carácter un poco más personal que le vengo dando a estas páginas desde hace un par de semanas, y se me pasó por la cabeza que, a lo mejor, no termina de ser una mala idea sustituir el largo post que tenía escrito para hoy por algo un poco más ligero y consumista (aunque si le echáis un vistazo a mis gists de GitHub, algo encontraréis).

Soy el tipo de personas a la que les gusta recomendar lo que usan. Si he descubierto algo que me parece bueno, lo defiendo gratis. Y esta semana la verdad es que he tenido suerte con todos los productos  en lo que he confiado unos  euros.

Qué gran invento el Bluetooth, ¿verdad? Hasta que no tuve el Moto 360, en mi teléfono no había encendido el Bluetooth más que para pasar alguna fotografía cuando la calidad de internet no era suficiente como para hacerlo por WhatsApp, y ahora me encuentro a mí mismo deseando que todo lo que pueda llevar la B azul, lo lleve. Cierto es que antes, cuando las tecnologías inalámbricas se comía la batería de cualquier aparato, lo tenía estigmatizado. ¡Mis primeros teléfonos tenían puerto de infrarrojos para pasar fotografías y audios! Pero desde que estoy obligado a llevar el BT encendido todo el día, me parece el invento del siglo. Que sí, que llego tarde a la fiesta, y que vosotros seguramente lo llevéis utilizando años en vuestro día a día. Pero estas con las comodidades que me he agenciado para aprovechar un poco más el mundo sin cables.

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Qué aplicaciones llevo en mi teléfono (febrero de 2016)

Este tipo de entradas (qué llevo en mi teléfono, cuáles son las aplicaciones que uso día a día) siempre me han parecido un poco irrelevantes. La mayoría de aplicaciones que la gente usa son conocidas en mayor o menor grado, y, lo único que están diciendo en realidad, es “estas son mis necesidades y así es como las cubro”. Sin embargo, siempre me ha apetecido escribir un poco de irrelevancia. Más que por descubrir alguna aplicación a alguno de los cinco (5) lectores de este blog, por guardar una suerte de snapshot para ver en el futuro cómo han variado mis necesidades y cómo lo han reflejado mis herramientas en ese periodo de tiempo.

Así pues, sin perderme más en presentaciones, aquí dejo la lista de las aplicaciones que más uso. Algunas, todo el rato. Otras, una o dos veces al día, y las menos, de manera ocasional. Sin ningún orden concreto.

whatsapp

WhatsApp: la reina de mis aplicaciones. La que más utilizo a lo largo del día, sin lugar a dudas. Que sí, que las hay mejores. Telegram puede gustar más porque tiene GIFs, stickers, conversaciones desechables, es multiplataforma sin necesidad de que tu teléfono esté conectado, y un largo etcétera que seguro que alguno de sus defensores a ultranza (los Testigos de Telegram, como me gusta llamarlos) puede señalar. Pero al final del día la aplicación que gana es la que tiene a la gente. Ya perdí tiempo en su día intentando convencer a mis contactos habituales que se pasasen a otras aplicaciones (Line, por ejemplo, en los tiempos en los que ni si quiera había emitido sus primeros anuncios en televisión), con escaso resultado. No hay vuelta de hoja, no quiero ni perder más el tiempo predicando las bondades de algo que no me da de comer, ni tener mis conversaciones disgregadas a lo largo de dos o tres aplicaciones. ¿Todos mis amigos y familiares usan WhatsApp? Así sea.

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JitPack, distribuyendo librerías con GitHub y Gradle o Maven

Hace unas semanas completé una librería que pareció gustar bastante en /r/androiddev, llamada CoolMaterialDialog. La idea es muy sencilla, un dialogo con dos botones (primario y secundario) fácilmente personalizable y que podía servir a un amplio rango de propósitos cambiando la View interna del mismo. Sin embargo, que otra gente pudiese usarlo en sus proyectos era un dolor. Había que clonar el repo, añadirlo a Android Studio, generar el .aar correspondiente y después añadirlo como dependencia al proyecto principal. Además, habría que repetir cada uno de los pasos para los cambios de versión, lo cuál no es deseable para nadie. Gran barrera de entrada. Así que en mi lista de tareas pendientes estaba subir el proyecto a uno de los repositorios típicos para poder añadir la librería con una sencilla instrucción compile al build script de Gradle. Pero buscando los pasos en Internet, parecía ser un gran aburrimiento. Muchos pasos. así que esto se iba retrasando más y más.

JitPack logo

Hasta hoy. He encontrado, de nuevo en /r/androiddev, el Santo Grial para distribuir tus librerías de manera sencilla. Muy sencilla. Y, como no, vengo a hablar de ello.

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