Impresiones generales sobre la #dotNetSpain2016

Generalmente soy el tipo de persona a la que le gusta dar su opinión sobre las cosas en el calor del momento. Sin embargo, últimamente estoy intentando encontrar la virtud en el punto medio. Es decir, prefiero reposar mis pensamientos durante unos cuantos días, o quedarme callado unos minutos meditando lo que voy a decir, que seguir a mi instinto visceral y comenzar una frase sin saber ni por dónde va a ir ni cómo va a terminar el discurso.

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Ilustración 1, Satya Nadella, CEO de Microsoft, hablando en el escenario principal de la #dotNetSpain2016

Si hubiese escrito este post nada más llegar a casa el pasado 24 de febrero, lo podría haber finiquitado en unas pocas líneas. Estuvo genial, me lo pasé estupendamente, y quiero repetir. Sin embargo, sería injusto por mi parte resumir en eso las más de ocho horas de conferencias y conversaciones que se dieron lugar en los cines Kinépolis de la Ciudad de la Imagen, así que he decidido buscar el punto medio e indagar, ya con los recuerdos en reposo y los nervios calmados, qué me aportó realmente el día en español para los desarrolladores de puntoNet.

Si tuviese que resumir el día completo en pocas palabras, no usaría ni formación, ni conferencia, ni oportunidad. La definiría como una fiesta. Sé que puede sonar muy simplista –e incluso un poco infantil–, pero festivo es el sabor de boca que me queda al recordar cómo los distintos ponentes encaraban sus conferencias y cómo el público asistía a ellas. La #dotNetSpain es una fiesta en la que los desarrolladores celebran haber escogido la profesión que allí les ha llevado. Están rodeados de gente que comparte sus mismos intereses y pasiones, aunque difieran en el punto de vista, y ese es el caldo de cultivo ideal para pasarlo bien charlando, tomando notas, haciendo fugaces fotografías por los pasillos con la celebridad que te cruzases, y comiendo lo que se pusiese por delante.

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Ilustración 2, Chema Alonso y yo

Además, me impresionó bastante el nivel protagonista que alcanza el código. No estoy diciendo que de normal no tenga importancia, cuando hablo de nivel protagonista, me refiero a protagonista de película de Hollywood. Mientras que, normalmente, estoy acostumbrado a ver diapositivas en un proyector medio quemado, en un aula con asientos que, más que asientos, parecen herramientas de tortura, disfrutar de un Visual Studio abierto en unas pantallas de cine enormes, en butacas cómodas, y con la voz del conferenciante atronando en todos los altavoces, es una experiencia prácticamente religiosa. Otro nivel para los estudiantes como yo, acostumbrados a movernos en nuestras modestas aulas y pasillos estrechos. Asombros como este cada día me dejan más claro lo novato que soy.

Centrándome en el aspecto sobre el que realmente va la jornada, la formación y la divulgación en las diversas tecnologías a las que llega Microsoft de una forma u otra, he de decir que no estoy del todo satisfecho. Me explico. Las charlas del día se repartían en distintos tracks temáticos, a lo largo de las salas de los cines, todas girando en torno al escenario principal, el 6 –donde el propio Satya Nadella ofreció su visión sobre cuáles son las oportunidades y los retos a los que se enfrentan los desarrolladores, y cuál es el papel de Microsoft en el juego–. Sin embargo, como se suele decir, no sólo de pan vive el hombre, y no sólo en un único tipo de tecnología está interesado el desarrollador. La división de las conferencias en franjas horarias y tracks temáticos te obligaba, en más de una ocasión, a decidir si estabas más interesado en la Universal Windows Platform, en Azure, en el Internet de las Cosas, o en otras de las tantas categorías en las que se apoyaba el evento. Si todas las conferencias hubiesen sido grabadas, no habría tenido ningún problema a la hora de decidir a cuál asistir. Siempre podré ver el resto tranquilamente en casa, pausando y retrocediendo según necesitase para no perderme nada. Sin embargo, este no ha sido el caso, y no me sorprendió ver que, en cada sesión, si a los diez minutos el ponente no alcanzaba el nivel que su público esperaba, no menos de cinco personas se levantaban y salían de la sala sin disimulo alguno. Me parece triste que un sector que suele consumir contenido para formarse tan ávidamente como el de los programadores (en parte por placer, en parte por la continua necesidad de reciclarse), no tengan a su disposición el magnífico contenido que se expuso en Madrid.

Lo que me lleva a mi última valoración, la calidad de las charlas. Me gustaría decir que todas fueron estupendas, pero, sin que ninguna fuese mala, alguna sí que me dejó desear un poco más de preparación y atención al detalle. No voy a entrar a valorar individualmente las conferencias a las que asistí, pero sí querría apuntar que una o dos no pasaban, en cuanto al desarrollo de las ideas, del nivel de una respuesta corta de StackOverflow (o incluso de este mismo post). Quizá decidí mal. Ya no hay vuelta de hoja.

No se confundan, yo no habría sido capaz de hacerlo mejor (pero sí mucho mucho peor), y todavía me quedan muchos garbanzos que comer –mucho que estudiar y teclear– antes de poder medirme en un escenario. Pero como plan de futuro no tiene mala pinta del todo, ¿no? Terminar exponiendo algo en la dotNetSpain, quizá dentro de ocho o quince años.

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