Qué aplicaciones llevo en mi teléfono (febrero de 2016)

Este tipo de entradas (qué llevo en mi teléfono, cuáles son las aplicaciones que uso día a día) siempre me han parecido un poco irrelevantes. La mayoría de aplicaciones que la gente usa son conocidas en mayor o menor grado, y, lo único que están diciendo en realidad, es “estas son mis necesidades y así es como las cubro”. Sin embargo, siempre me ha apetecido escribir un poco de irrelevancia. Más que por descubrir alguna aplicación a alguno de los cinco (5) lectores de este blog, por guardar una suerte de snapshot para ver en el futuro cómo han variado mis necesidades y cómo lo han reflejado mis herramientas en ese periodo de tiempo.

Así pues, sin perderme más en presentaciones, aquí dejo la lista de las aplicaciones que más uso. Algunas, todo el rato. Otras, una o dos veces al día, y las menos, de manera ocasional. Sin ningún orden concreto.

whatsapp

WhatsApp: la reina de mis aplicaciones. La que más utilizo a lo largo del día, sin lugar a dudas. Que sí, que las hay mejores. Telegram puede gustar más porque tiene GIFs, stickers, conversaciones desechables, es multiplataforma sin necesidad de que tu teléfono esté conectado, y un largo etcétera que seguro que alguno de sus defensores a ultranza (los Testigos de Telegram, como me gusta llamarlos) puede señalar. Pero al final del día la aplicación que gana es la que tiene a la gente. Ya perdí tiempo en su día intentando convencer a mis contactos habituales que se pasasen a otras aplicaciones (Line, por ejemplo, en los tiempos en los que ni si quiera había emitido sus primeros anuncios en televisión), con escaso resultado. No hay vuelta de hoja, no quiero ni perder más el tiempo predicando las bondades de algo que no me da de comer, ni tener mis conversaciones disgregadas a lo largo de dos o tres aplicaciones. ¿Todos mis amigos y familiares usan WhatsApp? Así sea.

falcon-pro

Falcon Pro: con este cliente de Twitter tengo sentimientos encontrados. La compré porque PayPal, en una de sus promociones, me dio una cantidad de crédito para Google Play que cubría prácticamente la totalidad del coste de la aplicación. Y esto ya dice mucho de ella de entrada. Es cara. Es muy cara para lo que ofrece. Y el motivo del precio no es otro que la restricción de tokens que Twitter impone a los desarrolladores (¿recordáis que antes Twitter y los desarrolladores eran amigos, antes de que Twitter se comportase como un niño pequeño?) Además, su desarrollador, Joaquim Vergès, fue contratado por Twitter para diseñar la UX de la aplicación oficial de la red social hace varios meses. Vergès prometió que alguno de los cambios que fuesen a realizar en la oficial los metería primero en Falcon Pro para probar (cosa que no me termina de agradar, no pagué para ser betatester), y no solo Falcon Pro no ha recibido ninguna actualización desde entonces, sino que la aplicación oficial de Twitter es cada vez peor (en Android, en iOS… me parece un absoluto y completo desastre). Así que, ¿por qué la uso? No me muestra tweets patrocinados, usa el API de Instagram para meter las fotos de mis following en el Timeline (¿recordáis que antes Instagram y Twitter eran amigos, antes de que Twitter se portase como un niño pequeño?), tengo columnas con las listas que sigo (sí, señores de Twitter, columnas, la palabra tabú) y tiene filtros para usuarios, keywords, hashtags… Tengo entre mis compras de Google Play también Fenix for Twitter, así que en el momento en el que Falcon Pro se quede por detrás, haré el switch de nuevo. Eso sí, la aplicación oficial también está en el teléfono, pues las búsquedas en apps de terceros siguen siendo un desastre.

feedly

Feedly: esta es otro de los grandes desastres en Android. Sus desarrolladores estuvieron durante algunas semanas siendo extremadamente pesados con Material Design y cómo lo implementarían en su app. Buscando desarrolladores especializados en UX, y prometiendo, como se suele decir en España, el oro y el moro. Feedly es, objetivamente, mala. Lenta, con cuelgues inesperados, incapaz de reproducir vídeo a pantalla completa, con lag cuando lo reproduce insertado en el artículo, con animaciones antinaturales (como la apertura y cierre del Navigation Drawer), y reconociendo mal de vez en cuando los gestos que tiene implementados (deslizar a la izquierda para marcar como leído, toque largo para guardar…) Entonces, ¿por qué la uso? Porque me da una pereza terrible usar una aplicación de terceros para conectarme a mi cuenta de Feedly. Aunque, eso sí, los medios a los que estoy subscrito por feed cada vez son más irrelevantes para mí, enterándome antes de lo que me interesa por Reddit. Lo que me lleva a la siguiente aplicación.

now-for-reddit

Now for Reddit: hay muchas aplicaciones por Reddit. Una cantidad completamente insana que llevan el apellido for Reddit por requisito de la plataforma para acceder a su API. Y, sin embargo, por encima de Slide for Reddit o Relay for Reddit, me he casado con Now for Reddit. ¿Por qué? Porque es sencilla de usar, la organización de mis subreddits y la navegación entre ellos es estúpidamente simple, y la visualización de los posts mediante cards me permite ir directamente a la sección que me interesa (que suelen ser los comentarios) en un solo tap. ¿Quiero ir a la entradilla del post? Un tap. ¿Quiero ir al contenido enlazado? Un tap. Pagué por quitar la publicidad en su día, ya que algunos días es la que más horas de pantalla se come.

openvpn

OpenVPN: en la Universidad de Valladolid, de un tiempo a esta parte, tenemos el acceso a Internet muy muy restringido. Y quien dice muy restringido, dice que el cortafuegos únicamente te deja pasar si vas contra los puertos 80 y 443 de la máquina externa. Completamente absurdo si trabajas con algo más que documentos de Word y tu Dropbox personal. Así que, necesitando de vez en cuando cosas tales como descargar por P2P o entrar por SSH a alguna de mis máquinas, no me quedó más remedio que usar mi Raspberry Pi B como proveedor de VPN, e instalar el cliente en todos mis dispositivos para poder conectarme rápidamente a la red local de mi casa de una forma segura, y, desde ahí, saltar a donde fuese necesario. Ha demostrado su utilidad también a la hora de sentirme seguro estando conectado a redes WiFi públicas.

juicessh

JuiceSSH: si necesitas establecer desde tu Android una conexión SSH, no hay mejor aplicación que JuiceSSH. Recuerda hosts, usuarios y contraseñas (aunque también permite usar claves para establecer la conexión, entre otras funcionalidades avanzadas como plugins). Desde el cajón de aplicaciones hasta tener abierta una conexión contra el ordenador de tu casa desde, digamos, por ejemplo, la otra punta del planeta, estás, literalmente, a cuatro taps. Uno, abrir OpenVPN. Dos, conectar. Tres, abrir JuiceSSH. Cuatro, conectar. Rápido, sencillo, seguro, y para toda la familia. No sería la primera vez que, estando fuera de casa, enciendo mediante Wake on Lan mi ordenador, y arranco el servidor de Plex que en él tengo instalado, para que mis padres puedan ponerse una película con su teléfono y el Chromecast.

fing

Fing: ¿qué más hay conectado en tu red local? Fing permite un escaneo rápido de hosts y puertos abiertos, lo que no es algo que yo vaya a necesitar hacer a diario, pero como de vez en cuándo sí lo requeriré, poder disponer de una aplicación que cumpla de sobra en menos de 3MB de tamaño total, no está para nada mal.

evernote

Evernote: esta es una de las incorporaciones recientes, no solo a mi teléfono, sino también al iPad, y a todos los ordenadores que utilizo. Evernote es esa aplicación/servicio que todo el mundo te dice que es genial, pero que tú intentas amoldarla a tus necesidades una y otra vez con escaso éxito, hasta que una de esas veces es la definitiva y se convierte, en menos de una semana, en una de tus imprescindibles. Entonces el ciclo vuelve a comenzar, y te encuentras poniendo de genial a Evernote delante de tus familiares y amigos, que intentarán, con escaso éxito, amoldarla a sus necesidades. Utilizo Evernote principalmente para guardar el worklog de cada una de las tareas a las que me enfrento en el trabajo. Cada decisión que tomo programando, por qué la tomo, y en qué ficheros está la información relevante para esa decisión, va al worklog. Así, a cualquiera que vea qué cambios al código he hecho en una tarea, y no tenga de todo claro el porqué, se lo podré aclarar rápidamente mirando mis notas, haya pasado un día, una semana, o un mes desde entonces. Sin embargo, el potencial de Evernote no se queda ahí. ¿Ideas de regalos? Tengo una nota para ello. ¿Instrucciones sobre cómo compilar Mono con LLVM? Tengo una nota para ello. ¿Resultados de rendimiento de un determinado test de compresión-decompresión? Tengo una nota para ello. ¿Por qué la GPU en Android no puede renderizar sobre un canvas paths que son demasiado grandes en tamaño? Tengo una nota sobre ello. ¿Restaurantes a los que quiero ir, con direcciones sobre cómo llegar, y la carta en caso de estar disponible en Internet? No tengo una nota para ello, tengo una LIBRETA completa.

sunrise-calendar

Sunrise calendar: un calendario sencillo de usar, y que luce muy bien tanto en Android, iOS y OS X. En realidad, no tiene mucho más que eso. Lo malo es que fue comprado por Microsoft, y tarde o temprano terminará fagocitado por Outlook. Por empresas como Microsoft es por las que no podemos tener cosas bonitas.

word

Microsoft Word: vale, antes he mentido. Por empresas como Microsoft también podemos tener cosas bonitas, y poder leer BIEN documentos de Word en el teléfono es un puntazo. Se acabaron esas apps que interpretaban el formato como buenamente podían, perdiendo por el camino alineaciones, tablas, y fuentes. Se acabó el desastre que es Google Docs (que está bien para usos rápidos o colaborativos, pero cuyos resultados finales raramente son visualmente agradables). Word multiplataforma. La Microsoft del tercer puesto es la mejor Microsoft.

outlook

Microsoft Outlook: en el sitio en el que trabajo se utiliza Office 365 para la comunicación por email. Outlook es un cliente de correo que está bastante bien conseguido, pero hasta ahora no lo encuentro especialmente reseñable. No es un must have, salvo si usas una cuenta profesional que no quieras (o no puedas) redireccionar a Gmail.

slack

Slack: la reina de los chats de empresa. Toda comunicación instantánea que tenga que ver con el trabajo está ahí. Ni más, ni menos. Por supuesto, si en tu trabajo no se utiliza Slack, la aplicación es inútil, pero algo que hay que alabarla es que tiene la funcionalidad completa de sus contrapartes en escritorio y en Web. No pierdes capacidades por comunicarte desde el teléfono.

alsa

Alsa: últimamente me he encontrado viajando un poco más, y la aplicación de Alsa hace que mirar horarios para los destinos que te interese, y comprar billetes (y guardarlos en formato passbook en tu teléfono) sea trivial. El menor de los problemas viajando (sea a Palencia, Madrid, o cualquier otro destino), debería ser el autobús, y Alsa se encarga de ello.

pass2u

Pass2U: para guardar billetes y entradas en formato Passbook. Si tienes Android Wear, sincroniza el contenido con tu reloj para que no tengas que sacar el teléfono. Sin publicidad, y visualmente agradable. Para una aplicación cuyo único uso es mostrar un código QR, no se puede pedir más.

pushbullet

Pushbullet: he de reconocer que ya casi no la utilizo. Me era muy útil por el mirroring de notificaciones con el ordenador, pero desde que tengo un Moto 360, cuando lo llevo puesto tengo las notificaciones a menos de un giro de muñeca de distancia. Y, cuando no llevo puesto el reloj, tampoco necesito saber al instante qué es lo que he recibido en el teléfono. Sin embargo, para pasar contenido entre dispositivos (estoy leyendo algo en el iPad y lo quiero mandar por WhatsApp, o tengo una imagen en el ordenador y la quiero mandar al iPad) sigue siendo muy útil.

portal

Portal: de los desarrolladores de Pushbullet, sirve para mandar, en red local, archivos desde el ordenador al teléfono. Muy útil si quieres mandar algo medianamente grande y sabes que usar la sincronización de Dropbox para ello es una molestia innecesaria.

instagram

Instagram: no soy fan de dar muchos likes, y, desde luego, tampoco suelo comentar en las fotos de mis contactos. En los ratos muertos reviso muy rápido el timeline, no dedicando a cada foto más de dos o tres segundos. Es la belleza efímera. Una aplicación cuya dinámica me resulta indiferente, y que mantengo instalada más por subir mis fotografías y revisar de vez en cuando mi propio contenido, que porque me interese el contenido de los demás.

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Play Music: desde que Google lanzó este servicio, me es completamente imprescindible en teléfono y tableta. A Play Music tengo subida toda mi librería musical, correctamente etiquetada. Cuando necesito borrar el teléfono (voy a hacer root, por ejemplo), no tengo que preocuparme de salvar nada (pues las fotografías también están doblemente sincronizadas mediante Google Fotos y Dropbox). Sincronizo únicamente la música que sé que voy a querer escuchar sin conexión (en el coche, en el pueblo), y el resto la escucho cuando me apetece cómodamente en streaming, sin guardar nada más allá de la caché que mantenga la aplicación.

9gag

9GAG: scroll, scroll, scroll, risas, scroll, media sonrisa, scroll, scroll, compartir, scroll, más risas… contenido liviano, humor fácil para llenar huecos. Sin más pretensiones, lo consigue a la perfección. El acompañante perfecto para los ratos muertos.

plex

Plex: como ya dije anteriormente, tengo un servidor de Plex en mi ordenador. Toda mi colección de películas y series está perfectamente ordenada para poder acceder a ella desde teléfono, tableta, o Chromecast, para poder ver series mientras cocino, o películas en la televisión grande del salón, sin ir de arriba hacia abajo con un USB copiando ficheros. Desde que descubrí Plex, no me canso de comentar sus bondades con cualquiera que esté dispuesto a escuchar. Antes utilizaba Plex con la Raspberry Pi (hay una distribución específica llamada RasPlex), pero necesitaba de una aplicación de mando en el teléfono que se hacía increíblemente engorrosa de utilizar para mí y para mis padres. Chromecast + Plex = felicidad. En serio.

swarm

Swarm y Foursquare: me gustaría volver a los tiempos más sencillos en los que se podía hacer checkin desde la propia app de Foursquare, pero me da que eso no va a volver a suceder. Llevo en este juego de geolocalización desde los tiempos en los que mi único acceso a Internet fuera de casa era un iPod Touch de segunda generación y WiFi público. Es decir, llevo jugando a los checkins desde, aproximadamente, hace siete años. Y ahora no creo que vaya a parar. Mientras que antes era una forma de competición en el grupo de amigos, ahora es una forma rápida de decir “estoy aquí” y mantener un historial de los sitios que visito (que, de vez en cuando, me gusta revisitar, sobre todo por rememorar el día). Para eso ahora está Swarm. También llevo instalada Foursquare porque, de vez en cuando, me saca del apuro de “¿y a dónde llevo a X persona?” o “¿es X sitio bueno?” Foursquare tiene (o tenía) el potencial de ser una gran guía, no solo para extranjeros, sino para los propios paisanos de cada ciudad. Es una lástima que haya caído casi en el olvido, y que sea tan despreciada (eso es el juego aquel de decir dónde estás, ¿no? ¿qué gracia tiene?)

waze

Waze: el GPS social. Radares, atascos, accidentes, direcciones por voz… no le puedo pedir más a una aplicación ya perfecta para gente como yo, que la necesito sobre todo para desplazamientos dentro de ciudad, en coche, por mi nula capacidad de orientación y mi escasa memoria para recordar indicaciones. Poner el teléfono en el soporte del cristal del coche, introducir el destino, y comenzar a conducir.

wallsplash

Wallsplash: me gusta cambiar con cierta frecuencia de fondo de pantalla. Esta aplicación se nutre de dos colecciones que están muy bien surtidas, con fondos ordenados por temática, y todos (TODOS) de gran calidad. En menos de cinco minutos suelo ser capaz de encontrar un fondo que me guste y cambiarlo, mientras que en otras aplicaciones o colecciones me he podido pasar más de media hora oteando entre basura algo que sea de mi agrado (normalmente, o sin encontrarlo, o encontrándolo, pero con una enorme marca de agua que estropea el resultado).

look-of-disapproval

Look of Disapproval: no es más que una colección de caritas divertidas hechas mediante caracteres. Es decir, es una aplicación que sirve para enviar emoticones (¿se sigue usando la palabra emoticón?) complejos hechos mediante texto, por lo que serán compatibles con cualquier aplicación.

cinesa

Cinesa: he de confesarlo. Voy poco al cine. Pero cuando voy, no disfruto haciendo cola para comprar mi entrada, inclinado sobre el mostrador para mirar la pantalla del ordenador del dependiente y escoger alguno de los sitios que queden que me pueda agradar. No. Yo cuando voy al cine lo suelo planear con, al menos, unas cuantas horas de antelación. Desde el teléfono escojo los mejores sitios (que, para mí, suelen ser los centrados en torno a la fila 6, cerca de la pantalla), compro mi entrada y la de mi(s) acompañante(s), y todo lo que tenemos que hacer es entrar directamente a la sala al llegar. Cómodo, fácil, y con un resultado de satisfacción muy por encima que el de hacer cola.

pocket-casts

Pocket Casts: la mejor aplicación para escuchar podcasts en Android y iOS. Punto final. Ninguna está ni remotamente cerca. Boost de volumen de voces, borrado automático de episodios al terminar de escucharlos, descubrimiento de nuevo contenido, temporizador para pausar el podcast al dormirte, sincronización de subscripciones y posición de escucha entre dispositivos, soporte para los dos tipos de Chromecast a la venta, y Material Design llevado a cabo correctamente (que es algo que muy pocas aplicaciones puedan decir). Se mire por donde se mire, un diez redondo.

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