Cerrando la semana (I)

¡Pero Sergio, esto qué es! ¡A nadie le interesan los posts que tratan únicamente de enlazar a contenido de terceros! ¡Has tomado el camino fácil y ahora pagarás las consecuencias! Si las consecuencias es perder lectores, estos no pueden bajar del cero. Así que, por ese lado, no hay problema alguno.

Sí, lo sé. Yo mismo no era fan de este tipo de entradas. Normalmente los enlaces que se acumulan en los posts recopilatorios terminan siendo una forma, para según qué medios, de mover su propio contenido. De darle una segunda ronda de visitas a los posts menos populares, con el único y vil fin de imprimir más publicidad en tu pantalla y sacar más rendimiento a las palabras más mediocres.

He pensado, sin embargo, que juntarnos el domingo para compartir una lista de lecturas (y otro tipo de enlaces interesantes, como programas o vídeos) puede ser una buena manera de cerrar la semana. No decir únicamente qué es lo que contiene el enlace, sino mi opinión, si se tercia -como decimos en España-, sobre el mismo, y compartir brevemente qué me ha traído la semana y qué espero de la siguiente. Mi objetivo, en último término, es intercalar los posts. Contenido elaborado, popurrí de enlaces. Quizá dos veces seguidas de lo primero, pero nunca dos veces seguidas de lo segundo.

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Qué aplicaciones llevo en mi teléfono (febrero de 2016)

Este tipo de entradas (qué llevo en mi teléfono, cuáles son las aplicaciones que uso día a día) siempre me han parecido un poco irrelevantes. La mayoría de aplicaciones que la gente usa son conocidas en mayor o menor grado, y, lo único que están diciendo en realidad, es “estas son mis necesidades y así es como las cubro”. Sin embargo, siempre me ha apetecido escribir un poco de irrelevancia. Más que por descubrir alguna aplicación a alguno de los cinco (5) lectores de este blog, por guardar una suerte de snapshot para ver en el futuro cómo han variado mis necesidades y cómo lo han reflejado mis herramientas en ese periodo de tiempo.

Así pues, sin perderme más en presentaciones, aquí dejo la lista de las aplicaciones que más uso. Algunas, todo el rato. Otras, una o dos veces al día, y las menos, de manera ocasional. Sin ningún orden concreto.

whatsapp

WhatsApp: la reina de mis aplicaciones. La que más utilizo a lo largo del día, sin lugar a dudas. Que sí, que las hay mejores. Telegram puede gustar más porque tiene GIFs, stickers, conversaciones desechables, es multiplataforma sin necesidad de que tu teléfono esté conectado, y un largo etcétera que seguro que alguno de sus defensores a ultranza (los Testigos de Telegram, como me gusta llamarlos) puede señalar. Pero al final del día la aplicación que gana es la que tiene a la gente. Ya perdí tiempo en su día intentando convencer a mis contactos habituales que se pasasen a otras aplicaciones (Line, por ejemplo, en los tiempos en los que ni si quiera había emitido sus primeros anuncios en televisión), con escaso resultado. No hay vuelta de hoja, no quiero ni perder más el tiempo predicando las bondades de algo que no me da de comer, ni tener mis conversaciones disgregadas a lo largo de dos o tres aplicaciones. ¿Todos mis amigos y familiares usan WhatsApp? Así sea.

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Creando botones de login personalizados para Android

Una de las cosas con las que menos me gusta trabajar es con los SDK de redes sociales. Cada una tiene su propia manera de hacer las cosas, por lo que a nivel de código, aún teniendo mucho cuidado, vas a terminar teniendo un batiburrillo de métodos no uniformes pero de nombres parecidos que van a ser llamados en distintos momentos y que van a trabajar de distinta forma. Pero bueno, eso quedará oculto al usuario. Lo que realmente me molesta es lo que sí se ve. Por ejemplo, los botones de login.

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Cada empresa intenta cuidar lo más posible su imagen de marca (y esto es perfectamente comprensible). Lo que quiere cada una es que, hagas login donde lo hagas, puedas reconocer fácilmente su botón, por lo que te intentan forzar a utilizar el mismo en todas partes (ya sea iOS, Android o una aplicación Web). Y si vas a utilizar únicamente una red social, pongamos Facebook como ejemplo, esto no termina de ser malo. Aunque estés forzado a usar un determinado botón puedes ajustar el resto de tus elementos para que no termine de quedar mal. Pero lo común es que si vas a permitir que tus usuarios entren utilizando Facebook, también lo puedan hacer usando Google+ (sí, en serio), Twitter, su email o cualquier otro método que quieras contemplar.

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