Bloqueando la publicidad directamente en el fichero de hosts

Estoy harto de la publicidad en las webs. Últimamente el tema, de candente actualidad, ha alcanzado cotas completamente estúpidas. Parece ser que los webmasters se han percatado de que en España una de cada cuatro personas ya utiliza algún tipo de bloqueador de anuncios, así que se han propuesto apretar todavía más a las tres restantes, para compensar. E ir por páginas webs que te piden expresamente que no bloquees sus anuncios, pues dependen de ellos para pagar salarios -como El Diario- sin bloqueador de publicidad es directamente un suicidio. ¿Cómo es posible que una página web cuyo principal activo es que el visitante pueda leer el contenido no tenga reparos en poner fondos de amarillo brillante para promocionar un whisky? ¿Es de recibo que el artículo se desplace varios párrafos arriba y abajo mientras lees porque un vídeo aparece de la nada justo en el centro? ¿Está bien que alguien te obligue a ver publicidad antes de ponerte un vídeo de YouTube que ni tan siquiera es de un canal que le pertenezca? ¿Es lógico que al entrar a una web haya que hacer un scroll completo antes de poder empezar a leer porque toda la cabecera son anuncios? (y sí, estas cuatro cosas las hace eldiario.es).

publicidad-el-diario

Ilustración 1, navegando por eldiario.es

Yo digo, no más. Y, cansado de opciones malrolleras como AdBlock Plus y similares, he andado el camino termonuclear. He bloqueado la publicidad a nivel de fichero de hosts. ¿Qué significa esto exactamente?

Sigue leyendo

Cerrando la semana (II)

No me gustan las asignaturas en la que tu calificación no es una medida objetiva de tu rendimiento, sino una relativa respecto al rendimiento de tus compañeros. No es una manera justa de juzgar tu progreso. Quizá es que nunca me ha gustado medirme con una vara que no sea la mía propia. Estaré pecando de naive, y seguramente pensaréis que lo que debo hacer es empezar a acostumbrarme a ello. A que el mundo es realmente así, y que, si quiero sobrevivir, tendrá que ser mirando de vez en cuando a los que están a cada lado, para ver cómo de levantada tienen la frente y la nariz, y si estoy no sólo a la altura, sino por encima.

Digo esto desde la frustración que me causa haber recompilado el kernel Linux Blurry Fish Butt más veces de las que pueda recordar, añadiendo y quitando módulos, y leyendo documentación, que me lleva a más documentación, que termina, en, oh, sorpresa, más documentación. Jugando al equilibrio entre los kernel panics y mantener la conectividad de red, intentando dejar el núcleo en su mínima expresión sin que sea una gran pila ardiente de cuelgues.

Si vuelvo a leer un “If in doubt, select YES”, me da algo.

Este sistema de puntuaciones, en mi opinión -y experiencia-, favorece dos comportamientos que no me parecen sanos:

Sigue leyendo

Cerrando la semana (I)

¡Pero Sergio, esto qué es! ¡A nadie le interesan los posts que tratan únicamente de enlazar a contenido de terceros! ¡Has tomado el camino fácil y ahora pagarás las consecuencias! Si las consecuencias es perder lectores, estos no pueden bajar del cero. Así que, por ese lado, no hay problema alguno.

Sí, lo sé. Yo mismo no era fan de este tipo de entradas. Normalmente los enlaces que se acumulan en los posts recopilatorios terminan siendo una forma, para según qué medios, de mover su propio contenido. De darle una segunda ronda de visitas a los posts menos populares, con el único y vil fin de imprimir más publicidad en tu pantalla y sacar más rendimiento a las palabras más mediocres.

He pensado, sin embargo, que juntarnos el domingo para compartir una lista de lecturas (y otro tipo de enlaces interesantes, como programas o vídeos) puede ser una buena manera de cerrar la semana. No decir únicamente qué es lo que contiene el enlace, sino mi opinión, si se tercia -como decimos en España-, sobre el mismo, y compartir brevemente qué me ha traído la semana y qué espero de la siguiente. Mi objetivo, en último término, es intercalar los posts. Contenido elaborado, popurrí de enlaces. Quizá dos veces seguidas de lo primero, pero nunca dos veces seguidas de lo segundo.

Sigue leyendo